Bodegas Rodero
Carmelo Rodero lleva el nombre y la impronta de su propietario. Hijo de viticultor, nieto de viticultor y alma inquieta, su deseo desde muy joven fue elaborar vino, y con tan solo 16 años comenzó a materializar lo que sería su obsesión y su pasión. Compró su primer viñedo a esta edad, en la Ribera del Duero. Durante catorce años vendió uvas a Vega Sicilia y en 1990 pudo ver edificada su propia bodega. La primera añada de sus vinos vio la luz en 1991 y la crítica nacional e internacional respaldó su empresa. Hoy, sigue investigando, volviendo a la tierra para buscar las claves de un gran vino, limitando las producciones y empeñándose, año tras año, en mejorar los resultados.
Actualmente, el proceso de mejora en técnica enológica desemboca en la implantación de un nuevo proyecto de vinificación de diseño exclusivo propio de la bodega, único en su estilo, que permite mejorar aun más la calidad de los vinos.
Carmelo Rodero elabora un vino de autor, de un autor que se ha hecho a sí mismo y que ha convertido el vino en fiel reflejo de la pasión elaboradora.